El sol no nace hoy,
no derrite los copos de nieve,
que se acumulan entre blanco y negro,
que se quedan en el cristal ensuciados,
en esa tarde fea y fría,
de un tal invierno,
que acaba de entrar.
Nubarrones perversos,
pintando el cielo de gris oscuro,
cargado de gotas de lluvia,
que el frío a convertido en hielo,
en ese día nublado
y siempre mojado.
No seca la lágrima,
no caliente la pena,
no da vida a la alegría,
no estimula la vida.
La melancolía...
ella...
y el tiempo malvado
castigándola por dentro.
(No hay que temer a las sombras, solo indican que en algún lugar cercano resplandece luz.
Ruth Renkel)
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